Arabia Sudí se ha convertido por meritos propios en un referente del fútbol asiático. En cinco ocasiones consecutivas el equipo del golfo lograba ser finalista de la Copa de Asia, ganándola en tres ocasiones. En Japón y Corea, los verdiblancos disputarán su tercer mundial. Aunque en sus presencias anteriores nunca han logrado nada del otro mundo, siempre han dejado rastros de su clase. En el mundial de Estados Unidos del 94, todos recordarán el golazo de Owairan a larga distancia que se convirtió en una de las imágenes del mundial.
Sin embargo en los últimos años la evolución del combinado asiático no era un camino de rosas. Diversos entrenadores pasaban por el banquillo sin lograr los resultados deseados y en la fase de clasificación los saudíes no contaban con una de sus estrellas, Nawaf Al Temyat, jugador asiático del año que sí estará en Corea y Japón, que unirá su talento al también consagrado Sami Al Jaber, que pasará a la historia por disputar su tercer mundial con la selección.
Nawaf Al Temyat se convirtió en el primer jugador saudí en ganar el galardón al juagador asiático del año después de que Owairan lo lograse en 1994. El centrocampista es pieza clave en su selección y en su club, el Al Hilal, aunque de momento no ha logrado la fijación ni la proyección internacional de otros jugadores asiáticos.
No lo tendrá nada fácil la selección saudí, encuadrada en un grupo donde está considerada la auténtica ‘cenicienta’, junto con Alemania, Irlanda y Camerún.