Bélgica no llega haciendo mucho ruido al Mundial de Japón-Corea. Sin grandes expectativas, el bloque formado por el combinado belga tiene la intención de realizar un buen campeonato en la que será su sexta participación consecutiva en la fase final de una Copa del Mundo.
La plácida fase de clasificación para el Mundial 2002 de Bélgica acabó en susto para los belgas ya que perdieron la primera plaza en la última jornada tras un inesperado tropiezo ante Croacia.
Pese al sobresalto, Bélgica fue la auténtica dominadora del grupo 6 y no tuvo problemas para ganarse el billete de la cita mundialista. La sorprendente superioridad belga, que históricamente había sufrido para clasificarse, podría tener su explicación en la aplicación del caso «Bosman» que ha propiciado la exportación de varios jugadores a ligas más competitivas y, a su vez, han aumentado la calidad de la selección. Así, la columna vertebral de Bélgica está formada por jugadores que juegan en la Alemania, Holanda o Francia. Sin ir más lejos, su hombre más importante en el centro del campo, Marc Wilmots, milita en el Schalke 04.
El veterano futbolista ha superado una grave lesión de principios de temporada y estará listo para liderar a su equipo en la próxima cita mundialista de selecciones y suceder al mítico jugador belga Enzo Scifo tras su retirada. Respecto a las opciones de Bélgica en el Mundial, los seguidores del combinado nacional belga esperan, por lo menos, clasificarse para octavos de final ya que el sorteo les encuadró en un grupo asequible. De esta forma, teniendo como máximo rival a Rusia, luchará por seguir vivo en el torneo junto a la anfitriona Japón y a la imprevisible Túnez. Pese a que Bélgica no descarta nada, parece difícil que pueda rememorar su cuarta posición del Mundial de México en 1986.