Los rivales de Camerún deberían prestar especial atención a los números del combinado del país africano. Los «leones indomables» disputarán en Japón su quinta edición de la Copa del Mundo y cuarta consecutiva. Además, los cameruneses son los actuales campeones de la Copa África en la que mostraron una superioridad aplastante frente a sus rivales. Por si fuera poco, el equipo africano también ostenta el mérito de ser la única selección del Continente Negro capaz de llegar a cuartos de final (Italia, 1990).
Todos estos datos invitan a pensar que Camerún no irá de turismo a Japón y Corea. Los descendientes del mítico futbolista Roger Milla han demostrado que no tienen miedo a nada y ya han comenzado a cosechar éxitos en categorías inferiores y en otras competiciones. Ahora, parecen dispuestos a conseguir nuevos éxitos para el fútbol africano en la Copa de selecciones.
Así, la hornada de jóvenes jugadores que se proclamó sorprendente campeona en los Juegos Olímpicos de Sidney en el 2000, conformarán la base del equipo que luchará por lo más alto en el Mundial que se disputará en tierras orientales. Entre sus jugadores más determinantes destaca Patrick Mboma, declarado mejor jugador de África de este año, y Emmanuel Eto’o, jugador del Mallorca, que formarán una dupla atacante que será un verdadero dolor de cabeza para los defensas rivales.
De esta forma, encuadrado en el grupo E junto a Alemania, Arabia Saudí y Eire, no parece difícil que Camerún acompañe a la selección germana a la siguiente fase. Sin embargo, los problemas extradeportivos que afectan a la selección, los problemas en el banquillo llevarán al alemán Winfried Schäfer a ser su entrenador en el Mundial, pueden ser el handicap más importante para que el potente equipo africano no logre sus objetivos.