China es el último invitado del incipiente fútbol asiático a la fiesta del fútbol mundial. Más de cuarenta años han pasado antes de que el país más poblado del mundo consiguiera clasificarse para el Mundial 2002 de la mano de todo un experto en estas lindes, el yugoslavo Bora Milutinovic, un auténtico Rey Midas del fútbol especialista en sacar selecciones del anonimato y dar más de un quebradero de cabeza a los grandes.
El técnico se convierte en una pieza clave para explicar el éxito de la selección China, pero también podemos hablar de una buena hornada de futbolistas que combinan la experiencia de sus jugadores más veteranos, como son Hao Haidong, Fan Zhiyi o Ma Mingyu, con una serie de buenos jugadores jóvenes, surgidos a partir del auge del fútbol en China en los últimos años, que está consiguiendo una liga cada vez más competitiva e internacional. La expectación de los aficionados chinos no tiene límites. En Corea, donde China ya estaba predeterminada a jugar por motivos ‘políticos, sociales y económicos’, se las verán nada menos que con Brasil, además de Turquía y Costa Rica. En la mente de los jugadores chinos, el segundo puesto del grupo. Algo que intentarán lograr con la masiva afluencia de aficionados chinos que se espera, acudan a Corea.
Sin tener una estrella bien determinada, el único jugador que ha tenido algo de proyección internacional es el veterano Fan Zhiyi, que de la mano de Terry Venables probó suerte en el Cristal Palace, donde se convirtió en un jugador fijo y respetado por compañeros y rivales. Más tarde siguió demostrando su valía en el Dundee escocés. Además de su consistente juego como defensa y centrocampista de contención, los equipos británicos han sacado buena tajada de su popularidad en China en concepto de Merchandising. Ahora quiere tomar el liderazgo de su selección y aprovechar esta oportunidad única.