Corea vive en estado de éxtasis tras eliminar a Italia
Este Mundial se ha vuelto loco. En espacio de cuatro años el fútbol ha dado un giro de 360 grados y ahora nadie puede hablar ya de ninguna selección favorita. Pasó con Francia y Argentina, hablábamos del famoso «senegalazo» después que el conjunto africano ganara a los actuales campeones del mundo en el choque inaugural. Este martes nos referimos a un «coreazo».
El equipo asiático se «cargó» a los italianos gracias a un gol de oro de Jung Hwan. Los hombres de Hiddink han revolucionado a todo el país y ahora los próximos en pasar son...los españoles. Que tome nota Camacho y no tengamos que hablar de otro «coreazo». El sábado, nueva cita con la locura de este Mundial.
Hace unas semanas tenía mucha gracia, era incluso portada en todos los periódicos, los deportivos y los de información general. Pero que nadie se engañe, contar la hazaña de una selección, a priori, pequeña, derrotando y eliminado a una de más potente, ni es noticia, ni es casualidad, ni tan sólo nos tiene que extrañar ya. Hoy Corea del Sur volvió a dar una lección a todo el mundo del fútbol, una lección que este año ya impartieron otros equipos como Senegal, Estados Unidos, Japón o la propia co-anfitriona. Ya no nos tiene que sonar, y perdonen la comparación, a ningún cuento chino todo lo que estamos viendo y escuchando. El fútbol está evolucionando hacia la igualdad y los que antes sólo ponían la nota exótica, ahora ponen la dramática para los demás.
Le pasó a Francia, Argentina, Portugal y ahora le tocó el turno a la Italia de Trapattoni. Estamos hablando de equipos que ya saben lo que es ganar un campeonato del mundo, y que tendrán que ver muchos partidos por la tele. Si, Italia se fue para casa. Y eso que se avanzó con un tanto de Vieri en la primera parte y después que los coreanos fallaran una pena máxima a los cuatro minutos de choque. Pero, lo que decíamos, que esto ya no es lo de antes. Los de Trapattoni jugaron y se defendieron como saben hacer, bien replegados atrás y valiéndose de su mágico tridente, el formado por Totti, Del Piero y Vieri. Pero ni por esas, ni acumulando hombres de corte defensivo al final, ni así fueron capaces de acabar ganando a los asiáticos.
Un gol de Seol ha falta de dos minutos para el final del partido abrió a los de Hiddink la puerta del cielo. Era el justo premio a todo lo que llevan haciendo desde que el Mundial dio su pistoletazo de salida. Era la recompensa perfecta al magnífico esfuerzo realizado durante todo el partido. El tanto pudo oírse desde España, ya que los aficionados del país resurgieron del más fondo del pesimismo para impulsar a su equipo hacia la victoria final. La prórroga resultó agónica para unos y para otros, recordó en muchos momentos a la disputada el pasado domingo por España e Irlanda. A los italianos les pitaron un fuera de juego inexistente cuando Tommasi ya introducía el balón en la red y Gatuso tovo en sus botas el triunfo final para la «azzurra».
Pero este Mundial es distinto. Aquí no gana nadie por el nombre, de hecho los nombres se tornan aquí un mero boceto porque al final acaba ganado el que más lo merece o el que más ilusión y empeño le puso. Y esos fueron los coreanos, los discípulos de Hiddink que pasaron a cuartos con un tanto de cabeza de Jung Hwan a falta de tres minutos para que se llegara al lanzamiento de penaltis. Un sueño hecho realidad y que llevará a los asiáticos a medirse con España en cuartos. En su Mundial, en su tierra, en el campeonato donde no todos los sueños se hacen realidad, pero los que se hacen..ya no tienen la propiedad de siempre.