Las selecciones de Japón y Turquía disputarán este martes uno de los partidos más interesantes de este mundial, no tanto por el potencial de sus plantillas sino por la inexperiencia de ambos conjuntos en este punto de la competición. Y es que esta es la primera vez que tanto nipones como turcos acceden a los octavos de final de todo un Mundial.
En el entrenamiento turco realizado el lunes en Sendai (cerca de Miyagi), allegados al cuerpo técnico confirmaron que Rustu Recber y Sas se encuentran casi recuperados de las lesiones que tenían y podrán participar en el encuentro ante Japón, mientras se espera la evolución de Sukur, cuya presencia es incierta. Por su parte, Hakan Sukur, del Parma y de 30 años, sufre de una lesión en la cadera y el técnico Senol Gunes no ha tomado aún una decisión sobre si lo incluirá mañana en el once titular, para ello se le realizará esta misma noche, después de un nuevo entrenamiento en el estadio de Miyagi, una prueba para determinar si está en condiciones de jugar.
El trabajo en el otro equipo parece estar más destinado a calmar los ánimos de los aficionados, eufóricos tras el pase a octavos de su equipo, que a concienciar a los propios jugadores de la importancia del partido ante Turquía. Troussier quiere poner orden en sus filas para permitir que sus pupilos se concentren totalmente en el juego ante Turquía. «Es obligación del técnico evitar que sus jugadores caigan en el individualismo. Pero el 95 por ciento del grupo no está en esa tónica», dijo. Sobre sus opciones de luchar por el título, Troussier indicó:«"No creo que sea totalmente imposible» luego de ver caer en primer fase a favoritos como Argentina y Francia.