El momento más esperado del mundial ha llegado: Brasil y Alemania, con una extensa y exitosa carrera mundialista y con estilos casi antagónicos, se enfrentan en un duelo entre las dos potencias mundialistas con más solera, con más títulos y que decantaran la balanza del particular duelo futbolístico Europa-América, paradójicamente en tierras asiáticas.
Se enfrentan el mejor ataque del Mundial, con tres inspirados puntas brasileños, la famosa ‘triple R’ compuesta por Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho, contra la mejor defensa, encabezada por el seguro guardameta Oliver Kahn.
En la mayoría de los pronósticos se espera un Brasil ofensivo y creando ocasiones de gol y una Alemania ‘a verlas venir’. Pero no hace falta parafrasear de nuevo la cita de Lineker para recordar la calidad del equipo alemán. No es tanta casualidad que estén en esta final. Lo es tanto como que dos equipos alemanes hayan estado en las finales de la Champions League y Copa de la UEFA este año, con equipos basados en jugadores autóctonos.
La calidad de las puntas brasileñas se puede ver muy mermada si no les llegan balones. Es posible que Rivaldo tenga que retrasar su posición más de lo normal y hacer más trabajo que nunca para contrarrestar el sobrio centro del campo alemán controlado por Bode, Hamann y Jeremies. Si éstos se dedican más a destruir que a construir, la ‘canarinha’ deberá tener paciencia y mucho cuidado con las jugadas a balón parado y los contraataques.
El peor handicap para los germanos, la baja de Ballack. Los brasileños en cambio llegan a tope y recuperan a Ronaldinho, quizá el mejor jugador hasta el momento del mundial. La suerte está echada. Noventa minutos para la gloria o para la desgracia y...nos vemos dentro de cuatro años.