Portugal se juega su continuidad en el Mundial ante Corea, dos de las selecciones que practican un fútbol más ofensivo. La selección portuguesa no se puede permitir una derrota, ya que es el único resultado que la dejaría fuera de los octavos de final tras su inesperado tropiezo ante Estados Unidos.
Pauleta es la gran baza ofensiva de los lusos para derrotar a una selección coreana que tiene bastante con un empate para hacer historia y clasificarse para la siguiente ronda. Incluso con la derrota, Corea tendría opciones de clasificarse siempre y cuando Polonia derrotara a Estados Unidos por la misma diferencia de goles.
El seleccionador portugués, Antonio Oliveira, recupera a los lesionados Abel Xavier y Paulo Sousa, por lo que podrá tener a disposición a todos sus jugadores por primera vez.
A pesar de que el empate clasifica a los coreanos, Guus Hiddink ya ha anunciado que su equipo planteará el encuentro de forma ofensiva porque es la filosofía que ha impuesto a sus jugadores desde el principio y no piensan renunciar a ella.