Un gol de Ümit Davala despierta a los japoneses de su dulce sueño
La selección turca logró el pase para los cuartos de final tras ganar por la mínima a una de las anfitrionas, Japón, gracias a un tanto de Ümit Davala en la primera mitad del choque.
Los hombres de Senol Günes continúan haciendo historia y si hace unos días accedían por primera vez a los octavos, ahora han vuelto a elevar el listón con su presencia en los cuartos de final donde se medirán a la otra revelación del torneo, Senegal. Por su parte, Japón acaba con su particular sueño que le ha llevado más lejos de lo que todo el país podía nunca imaginar.
Tras unos primeros compases del choque, en el que ninguno de los dos equipos parecía tomar riesgos, los locales empezaron a controlar el partido, aunque sin suerte, ya que a los doce minutos veían como se les ponía ya el marcador en su contra. El responsable, Ümit Davala, quien con un cabezazo tras la salida de un córner adelantó a Turquía a las primeras de cambio. Con este tanto, los turcos se replegaron atrás e intentaban salir al contragolpe para sentenciar el choque aunque los japoneses no se fueron a bajo y continuaron con su dominio sobre el terreno de juego.
Los hombres del técnico francés, Philippe Troussier, eran los claros dominados de la posesión del balón aunque los europeos creaban mayor peligro cuando se acercaban a la meta de Narazaki. No obstante, los nipones gozaron de una gran ocasión para marcharse al descanso con el empate en el marcador, pero el tiro libre botado por Alex acabó estrellándose en el travesaño. Tras el descanso, el técnico francés dio entrada a Sukuki e Ichikawa, en busca de un mayor poder ofensivo para su equipo.
Sin embargo, no surgió el efecto buscado por el preparador nipón. Toda tuvo una buena oportunidad en los primeros diez minutos pero los japoneses se fueron apagando a medida que pasaban los minutos. Turquía, por su parte, se aferró al resultado e intentaba mantener en todo momento la pelota alejada de su propio campo. la batería de cambios de Günes en los últimos compases de juego acabó por decidir un choque histórico para los dos equipos. Esta era la primera vez que ambos conjuntos llegaban hasta aquí y Japón ha sido una de las sensaciones de este campeonato, especialmente en su país donde les adoran.
Pero la historia ha querido que sean los turcos los que sigan su camino, alcanzando ya los cuartos de final donde se medirán a la gran revelación, el equipo africano del Senegal sin un claro favorito. El premio, una plaza entre los cuatro mejores, algo que todos habrían formado con los ojos cerrados al principio de este sorprendente Mundial.