Cualquier joven aficionado al fútbol que no sobrepase la veintena despreciará excesivamente a Polonia. El combinado polaco perdió en la década de los 90 el crédito ganado a pulso en los años 70 y principios de los 80.
No obstante, los jugadores polacos parecen decididos a devolver a Polonia al lugar que se merece. Considerada una potencia Mundial tras su exitoso paso en los Mundiales de Alemania’74, Argentina’78 y España’82, Polonia no ha vuelto a ser una seria amenaza en las fases de clasificación para el Mundial ni en las eliminatorias de los Europeos.
Pese a que corren malos tiempos para el país de Europa del este, los futbolistas polacos, con el nigeriano Emmanuel Olisadebe al frente, viajan a Japón-Corea con la convicción de hacer un gran papel en el Mundial. El delantero africano nacionalizado polaco es la gran esperanza de los seguidores de la selección ya que ha marcado la diferencia en la fase de clasificación, en la que ha sumado siete goles. Olisadebe, auténtico ídolo de Polonia, parece dispuesto a seguir los pasos del mítico Grzegorz Lato y aupar con sus goles a una Polonia en horas bajas.
No obstante, el mal momento de forma de Polonia en competiciones internacionales puede ser engañoso ya que ha mostrado una enorme superioridad en la fase de clasificación donde sólo ha perdido un partido y se ha alzado con el liderato de su grupo para conseguir una plaza en el Mundial 2002. Emparejada en un grupo asequible con Portugal, Estados Unidos y Corea, Polonia tratará de clasificarse para octavos de final y, a partir de ahí, no renunciar a nada en la máxima competición de selecciones.