La selección uruguaya de fútbol retorna a una cita mundialista 12 años después de su última aparición, que se produjo en Italia 90. El camino hacia el mundial de los “charrúa” ha sido muy irregular. Accedieron a la fase final después de jugar una agónica repesca con Australia después de haber quedado quintos en las eliminatorias sudamericanas. En esta fase los celestes disputaron 18 partidos, vencieron en 7, empataron 6 y perdieron 5.
En las fases clasificatorias el combinado uruguayo ha tenido dos seleccionadores. Empezaron con el Argentino Daniel Passarella, que renuncio a la selección después del décimo partido; le sustituyó Víctor Púa, que dirigirá al conjunto celeste en Corea y Japón.
Víctor Púa imprime un carácter muy defensivo a los uruguayos. Fueron el equipo menos goleado de las eliminatorias sudamericanas, aunque tienen problemas de cara a puerta pese a contar en sus filas con Álvaro Recoba, el jugador mejor pagado del mundo, y Darío Silva en la delantera. El “chino” Recoba se perfila como el máximo estandarte charrúa en el mundial después que se le redujera su sanción por el tema de pasaportes falsos de 12 a 4 meses. No habrá que olvidarse tampoco del líder de la defensa de 4 que utilizan los uruguayos, el juventino Montero. Delante de línea de 4, los “charrúa” sitúan a dos pivotes defensivos como Giggou (Roma) y De los Santos (Valencia) que cubrirán la espalda a 3 centrocampistas de talante ofensivo y un delantero centro.
Los uruguayos, actualmente clasificados en la vigésimo tercera posición del Ranking FIFA, tienen la misión de pasar a octavos de final y recuperar parte del prestigio que consiguieron ganando 2 Copas del Mundo y 13 Copas de América. Los bicampeones mundiales están encuadrados en el gurpo A y empezarán a jugar en Corea el 1 de Junio frente a Dinamarca, para después cruzarse con los actuales campeones, Francia, y acabar la primera fase frente a la “novata” Senegal.