Después de la mala actuación en la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998, en la que Estados Unidos acabó en la última posición, los norteamericanos dieron un giro de 180 grados a su equipo con el objetivo de conseguir mejores resultados.El primer cambio fue el entrenador. Así, consiguieron al que más éxitos ha cosechado en el fútbol estadounidense, Bruce Arena. Y este no se quedó corto ya que empezó a traer a jugadores de todo el mundo y, desde que se hizo con las riendas del banquillo, más de veinte hombres han tenido la oportunidad de jugar por primera vez con la selección.
La principal dificultad que deberán superar los norteamericanos es la falta de velocidad en la defensa que, seguramente, obligará a la selección a mantener una zaga de cuatro hombres. Tradicionalmente, se han mostrado fuertes en esta zona, sobre todo, gracias a dos grandes porteros, Kasey Keller y Brad Friedel.
Esto se complementa con un buen juego en el medio campo y en la delantera. En estas posiciones cabe destacar al centrocampista, y capitán del equipo, Claudio Reyna y al extremo Earnie Stewart, el mejor goleador de la selección durante la clasificación