Cuestiones políticas se entrometen en el encuentro frente a Corea
Cuando se debería hablar de tácticas a implementar, cambios a realizar o simplemente de opiniones que tengan que ver estrictamente con lo futbolístico, la política de estos días parecen jugar un papel importante en un encuentro de fútbol.
Tal es el caso del que van a protagonizar Corea, el local, y Estados Unidos. Lo que preocupa son las posibles protestas antinorteamericanas que se realizará antes que comience a rodar la pelota.
El hecho que promueve esta actitud de los surcoreanos tienen que ver con lo acontecido en los últimos juegos de invierno de Salt Lake City donde un surcoreano ganó la carrera de los 1500 metros pero luego los norteamericanos lo descalificaron debido a que molestó a un competidor estadounidense que terminaría consiguiendo el título. En Corea del Sur no estuvieron de acuerdo con esta decisión aunque el gobierno anunció que no permitirá que suceda ningún tipo de manifestación.
El entrenador Bruce Arena opinó que los surcoreanos son amigos poniendo como gran fundamento la visita que realizó a la zona desmilitarizada entre las dos Coreas donde soldados surcoreanos y estadounidenses trabajan a la par y en forma pacífica. La idea de los manifestantes es patear pelotas con el rostro del actual presidente George Bush. Esperemos que todo termine en paz y que solamente se viva la fiesta del fútbol